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La guerra secreta de las escuchas telefónicas (A. Charret)


En medio del asunto "Snowden", y después de las muchas revelaciones sobre las capacidades de escucha de la NSA, este libro parece oportuno. En un contexto general de intensificación y diversificación del uso de las telecomunicaciones en nuestra vida diaria, resulta interesante cuestionar los medios de que disponen los Estados para participar en “ guerra de escuchas ».

Autor

Alain Charret es un ex miembro de la Fuerza Aérea. Ha trabajado en múltiples centros de escucha - en Francia, Alemania, Rusia - y todavía hoy se dedica con pasión a este tema. Es uno de los colaboradores de las publicaciones del French Intelligence Research Centre, un organismo de reflexión y asesoramiento sobre inteligencia que intenta iniciar una reflexión sobre la inteligencia en Francia y promover estudios sobre esta cuestión. Por tanto, no es un historiador, sino un especialista en la cuestión de las escuchas telefónicas. El método sufre: sería más un ensayo -nótese también la ausencia de bibliografía- escrito por un apasionado que desea utilizar su propia experiencia en la cuestión que un libro de historia real. En general, la escritura es sencilla y el tono ligero, lo que hace que la lectura sea agradable y fácil.

Las grandes potencias te escuchan

Para comenzar el trabajo, el autor hace balance del uso de la interceptación de comunicaciones como medio de información para los Estados. Desde finales del siglo XIX, la Torre Eiffel fue percibida como un medio útil para interceptar ondas de radio; jugó un papel en particular en el contexto del arresto de Mata Hari. Uno de los grandes ejemplos históricos del papel de la escucha clandestina en los conflictos es el descifrado de las comunicaciones alemanas codificadas por la máquina Enigma durante la Segunda Guerra Mundial por parte de los servicios británicos, permitiendo a los Aliados conocer las intenciones alemanas. La Guerra Fría, entonces el contexto del desarrollo del terrorismo internacional, obligó a los Estados a dotarse hoy de estructuras para escuchar las telecomunicaciones.

El autor hace balance de los distintos servicios de inteligencia con capacidad para escuchar e interceptar comunicaciones: la NSA en Estados Unidos, con supercomputadoras capaces de almacenar miles de millones de información y depender de la red. Echelon, la DGSE en Francia que tiene múltiples estaciones de escucha, el Mossad, etc.

Una recopilación de ejemplos

El autor ofrece diferentes tipos de tapping: tapping con fines militares (decodificación de Enigma), tapping con fines políticos, con fines económicos y en el contexto de la lucha contra el terrorismo. El recorte no deja de ser interesante, sin embargo, el contenido a veces es bastante desigual. Algunos casos merecen ser explicados con más profundidad, en detrimento de otros que a veces parecen anecdóticos o que con demasiada frecuencia son objeto de “rumores”. El trabajo a veces parece más una recopilación de ejemplos de artículos de periódicos que un reflejo personal del autor. Sin embargo, esto tiene la ventaja de mostrarnos el lugar que ocupan las escuchas en las representaciones de los periodistas sobre el mundo del espionaje.

Alimentos para reflexionar sobre el futuro de la escucha

Sin embargo, no seamos demasiado duros: algunos ejemplos son muy interesantes y pueden aportar una nueva dimensión a la comprensión de determinados acontecimientos y a las relaciones internacionales. En este sentido, la parte más interesante es sin duda la relativa al papel de las escuchas telefónicas en el terrorismo, sobre la que el autor ofrece una interesante reflexión.
De hecho, los servicios de inteligencia han establecido centros de interceptación para comunicaciones de onda larga, que pasan en particular a través de satélites, y almacenan una cantidad inestimable de datos. Son más los contenedores - quién llama a quién - que los contenidos lo que interesa a los servicios. Sin embargo, como reacción, los movimientos terroristas tienden a adoptar nuevos métodos, combinando la emisión de ondas de radio con Internet, para escapar de las intercepciones.

El último capítulo sobre el futuro de la escucha también ofrece interesantes líneas de pensamiento. De hecho, los servicios, especialmente los estadounidenses, se benefician hoy de presupuestos y material considerable para interceptar comunicaciones. Sin embargo, el número de comunicaciones es tal que muchos no pueden ser manejados por analistas. Las "orejas grandes" se habrían vuelto tan grandes que solo podrían permitirnos atrapar un alboroto incomprensible.

Lejos de mantener el mito del “Gran Hermano”, ya pesar de algunas imperfecciones, la lectura de este libro ofrece a todos en qué pensar: ¿es útil interceptarlo todo? ¿Qué equilibrio se puede encontrar entre el respeto a las libertades y la lucha contra el terrorismo? ¿Qué lugar para la inteligencia humana frente a la inteligencia técnica?

La guerra secreta de las escuchas telefónicas, de Alain Charet. Editions Ouest-France, mayo de 2013.


Vídeo: Las escuchas de Marcelo tenelli y grondona. Jorge lanata 290620 (Diciembre 2021).